Mostrando entradas con la etiqueta Viva la Diferencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viva la Diferencia. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de octubre de 2013

Eliane Karp: “¿Funciona la democracia para los pueblos indígenas en el Perú hoy en día?”

Antropóloga presenta adelanto de su libro como ponencia en el Sexto Congreso de Peruanistas en la Universidad de Georgetown, USA.

La antropóloga Eliane Karp confirmó su asistencia como expositora en el Sexto Congreso Internacional de Peruanistas que se desarrollará en la Universidad de Georgetown, Estados Unidos, del 10 al 12 de octubre del 2013.

Eliane Karp presentará su ponencia titulada: "¿Funciona la democracia para los pueblos indígenas en el Perú hoy en día?"; un avance de un trabajo de investigación sobre las comunidades indígenas y la democracia que viene realizando para la Universidad de Stanford.

El Sexto Congreso de Peruanistas estará dedicado al análisis de los discursos incaístas, indigenistas y neoindigenistas, a propósito del centenario del estreno de El cóndor pasa, zarzuela de Daniel Alomía Robles con texto de Julio Baudouin.

El encuentro académico es organizado por la Asociación Internacional de Peruanistas (AIP), entidad sin fines de lucro creada en los Estados Unidos con miras a difundir las culturas peruanas y andinas en todas las disciplinas humanas y sociales.

Esta vez, la AIP y el Departamento de Español y Portugués de Georgetown University son los encargados de organizar y dfundir la sexta versión del Congreso Internacional de Peruanistas en el Extranjero, con el mismo espíritu de ampliación de los espacios de visibilidad de la producción académica peruanista y andinista en general fuera de los límites geográficos del Perú.

martes, 14 de agosto de 2012

10 años del Acuerdo Nacional


Diez años después de su creación, durante el periodo del presidente Alejandro Toledo, el Acuerdo Nacional es hoy una realidad que ha echado raíces en tres gobiernos. Por primera vez hemos sido testigos de un hecho inédito en el Perú: 3 presidentes elegidos se juntaron para celebrar la primera década del Acuerdo Nacional.

En un país fragmentado económica, social y culturalmente hablando, tener un espacio institucionalizado de diálogo -desde la Sociedad Civil-, es un avance de la Democracia.

¡Al fin celebramos 11 años de democracia continua! Que nadie los interrumpa. Ahora falta distribuir las bondades del crecimiento a todos e incluir los Pueblos Indígenas en el diálogo. De todos los temas tratados desde el 2002, con la presencia de representantes de organizaciones socialmente conscientes aún falta darle espacio a la problemática planteada por los pueblos indígenas que tanto tiene que ver con territorialidad, agua, seguridad alimentaria y protección del bosque entre muchos otros.

El reto para las futuras generaciones es mantener este foro y articular sus políticas de Estado con los planes y presupuestos anuales de los sucesivos gobiernos. Sólo de esta manera podemos avanzar en hacer realidad la promesa de vida peruana que propuso Jorge Basadre: tener un país más justo, inclusivo y con oportunidades para todos. ¡Larga vida al Acuerdo Nacional!


jueves, 9 de agosto de 2012

!Pueblos Indígenas, presentes!


Gracias a los Pueblos Originarios e Indígenas de Las Américas por preservar y desarrollar sus conocimientos y sabiduría durante siglos.

Gracias por no rendirse frente a tantas agresiones por parte de gobiernos y empresas que solo ven su inmediata ganancia y no consideran la sobrevivencia del planeta y de sus seres vivos.

Gracias por enseñarnos que aún en un mundo globalizado pueden existir formas de coexistencia diferentes entre seres humanos que no están basados en la competencia agresiva sino en el respeto a todas las formas de vida.

Gracias por enseñarnos sobre el Allin Kausay y la armonía en la diversidad. Tengo muy presentes los tiempos no tan lejanos en que trabajábamos juntos para lograr este entendimiento y seguiré luchando por ello hasta lograr nuestro sueño de una sociedad tolerante e incluyente en su maravillosa pluralidad.












sábado, 9 de junio de 2012

Estado y conflictividad social: ¿el modelo se repite?


Existen varias formas de interpretar al “otro” en una sociedad multicultural: el “otro” en general es todo aquello que se ve o habla diferentemente de la cultura dominante. El “otro”, desde una visión colonial, es aquel ser primitivo, violento, que no entiende la bondades de la civilización traída por el colonizador. Es la voz discrepante del sistema que se trata de apagar a la fuerza, invisibilizando todo lo pre-existente, que por cierto funciona con criterios diferentes a la lógica impuesta desde el poder.

Hoy día, se repite esta tentación de desaparecer todo lo diferente, reproduciendo un comportamiento utilizado en el Perú desde la época de Fujimori: el rechazo a la sociedad civil organizada, la incapacidad de entender y analizar sus reclamos, el engaño repetido cometido en contra de los derechos de los Pueblos Originarios reconocidos por el Estado, la utilización desmedida de las “fuerzas del orden” y la judicialización manu militari de cualquier ciudadano que se atreva a discrepar.

En estos momentos de crisis que vivimos la mejor estrategia de prevención de los conflictos sociales es actuar en forma preventiva. Es cierto que este gobierno heredó una cierta cantidad de conflictos de la gestión anterior (Conga, entre otros), pero también es evidente que no se dedicó tampoco a planificar estrategias urgentes que permitieran encarar desde sus raíces, los conflictos que se están expandiendo en todo el país.

Más de la mitad de los conflictos que tenemos son de origen medio ambientales en zonas mineras y petroleras. Exigir el cumplimiento de las normas internacionales y nacionales para una explotación responsable de los recursos que pertenecen al Estado no es “asustar” a los inversionistas. Estas empresas son perfectamente conscientes de las exigencias globales vigentes e implementadas en cualquier país responsable.

De allí la urgencia de restablecer el rol mediador que le compete al Estado, institucionalizar el diálogo entre el Estado y los ciudadanos y, por cierto, defender la vida de estos ciudadanos. Esta institucionalidad incluye todos los Organismos Públicos Descentralizados (OPD) que fueron desactivados por el gobierno aprista, sin explicación. El Consejo Nacional de Descentralización (CND) y el INDEPA fueron creados con el propósito de prevenir conflictos, analizar sus motivos y proponer soluciones antes de que los conflictos estallaran y se tornaran inmanejables.

El Estado creó durante el periodo 2001-2006, instancias de diálogo dentro del Ejecutivo con rango ministerial, con interlocutores que representaban a sus regiones y poblaciones indígenas, en el caso de INDEPA, y a los gobiernos regionales y locales en el caso del CND. Tal parece que hoy día este gobierno, como el anterior, tuviera pavor a la representatividad organizada de sectores de la sociedad civil. Somos el único país de la Región Andina que le teme con pasión al empoderamiento de sus pueblos originarios.

El temor es tan real que dignos representantes del partido de gobierno prefieren hablar de la reducción de la pobreza y de la inclusión social, en términos genéricos, mezclando problemáticas, grupos sociales y proyectos asistencialistas que nada tienen que ver con el grupo objetivo al cual son destinados. ¿Cuántas veces no se han encarpetado en este periodo legislativo propuestas para restablecer el INDEPA con rango ministerial o cualquier forma de representatividad indígena que no fuera invisibilizada en el sótano de algún ministerio?

Este gobierno tiene que empezar a asumir sus responsabilidades, aquellas que le hemos confiado hace menos de un año: no en vano, hemos prestado nuestro Plan de Gobierno con nuestro más preciado lema: Inclusión Social.

Hoy día, sin embargo, nos entristece leer al Sr. Ministro, Jefe del Gabinete actual, revelar un hecho preocupante: “El Gobierno no cuenta con técnicos suficientes para afrontar los conflictos” (El Comercio, Lunes 4 Junio). Sr. Ministro, le pregunto a usted: ¿Tiene alguna idea de lo que está haciendo en Palacio? Tal confesión de probada incompetencia no le da derecho a ningunear y pretender judicializar las demandas de los pueblos excluidos del crecimiento económico, y excluidos de la participación en el proceso de decisión por falta de mecanismos permanentes de diálogo con el Estado. Más que nunca, quisiera regalarle este lindo poster color azul que me entregaron hace pocos días en un debate público: “Sin diálogo ni consulta no hay inclusión: Promovamos el consenso para prevenir los conflictos sociales”. Esta es su tarea inmediata.


domingo, 27 de mayo de 2012

Derechos indígenas: necesario debate


La semana pasada mi esposo y yo, tuvimos la oportunidad de vivir nuestra complementariedad andina en la Universidad de Stanford, California. Esta situación  poco común se dio en ocasión de la conferencia “Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas en América Latina”, organizada por el prestigioso Centro de Desarrollo, Democracia y Estado de Derecho, donde compartimos el podio para disertar sobre temas que parecieran estar fuera de la agenda pública en nuestro país.

A menudo perdidos en temas de coyuntura, de crisis y fracasos, prestamos poca atención a las demandas y reclamos de los pueblos indígenas en el mundo, los cuales, sin embargo, son considerados por muchas instituciones como derechos fundamentales que las democracias tenemos que legislar e implementar.

Pocas veces relacionamos el tema de los derechos humanos de las poblaciones originarias del planeta (más de 700 millones de personas), con la preservación de su medio ambiente, y el derecho a decidir sobre su orientación en materia económica.

La OIT, entre otros organismos, considera que los pueblos originarios han adquirido derechos históricos sobre su territorialidad y los recursos que yacen allí. El tema en debate sigue relacionado con los derechos adquiridos sobre recursos que se encuentran en la superficie y/o en el sub-suelo donde habitan las poblaciones indígenas.

Sin embargo, los cuestionamientos hechos por los pueblos originarios, a la ética corporativa y empresarial contemporáneas, son cada día más relevantes y se relacionan con aquellos formulados por los ciudadanos de “Occupy Wall Street” y los “Indignados”.  Estos reclamos forman parte, por ende, de las preocupaciones globales de nuestras sociedades.

“Bagua”, “Conga” y muchos más conflictos de esta naturaleza fermentando en la mayoría de los departamentos del Perú, no son fenómenos aislados, producto de unos cuantos “disidentes” o “radicales” como se nos quiere hacer creer.


Tampoco se trata de rechazar las inversiones que podrían eventualmente generar beneficios para el crecimiento de los pueblos; de lo que se trata es de hacer un esfuerzo por compartir visiones sobre nuestro desarrollo nacional.

Es un hecho que la mayor parte de los recursos que contribuyen al crecimiento de nuestro PBI se encuentran en territorios ya habitados o titulados a poblaciones indígenas/campesinas/nativas, y que estas, no reciben sino escasos o nulos recursos de un proceso de extracción que a la larga contribuirá a su extinción, y a la nuestra también.

Mucho podríamos beneficiarnos todos, como Nación, de la perspectiva humanista y holística que tienen los Pueblos sobre los derechos de la Madre Tierra aceptados por las Naciones Unidas.

¿Es que no hemos aprendido nada de las lecciones de la Historia –codicia, expoliación de recursos–, desde los tiempos de Atahuallpa? ¿Qué pasará dentro de una década con nuestra producción de agua, de alimentos, con nuestra extraordinaria variedad biológica, hoy día en serio peligro si sólo nos guía una lógica extractiva y rentista? ¿Por qué el Estado no asume de una vez la necesidad de articular políticas públicas coherentes que regulen los derechos y obligaciones de las empresas extractivas en pleno siglo XXI, con tecnología amigable disponible y respetando el medio ambiente?

Mientras estos temas se debaten públicamente en el mundo, en nuestro país parece instalarse una política contraria, de no diálogo y de reducción de los espacios gubernamentales para hacerlo. La institucionalidad Indígena ha sido reducida a su más mínima expresión, con el manipuleo degradante del INDEPA. El Gobierno del Perro del hortelano desmanteló todo aquello que olía a representatividad de la sociedad civil, y el Gobierno actual le teme a todo lo que significa la construcción de consensos en una población tan diversa como la nuestra.

Después del fracaso de la reglamentación de la ley de consulta previa y la obvia manipulación de una institución (INDEPA) que debía servir para articular nuestros puntos de vista y formas de concebir el desarrollo, tenemos el derecho de preguntarle al gobierno hasta dónde planea permitir el despojo del Perú, y cuándo empezará a interesarse por el bienestar de los millones de ciudadanos indígenas que lo respaldaron en las urnas y que hoy empiezan a sentirse traicionados.

sábado, 14 de abril de 2012

Avatar: ficción y realidad de los pueblos originarios



(Desde Vancouver, Canadá) Un año después de haberse estrenado la película Avatar de James Cameron -la cual vi tres veces-, conocí a su director. Ambos coincidimos en el encuentro de Pueblos Indígenas Emprendedores en New York (2010), donde mayoritariamente participaban comunidades indígenas canadienses.

Cameron me contó de sus raíces canadienses y de la forma cómo se había acercado a los pueblos indígenas de este país y de lo impactado que había quedado de su cultura, al punto que pensaba hacer un reportaje sobre ellos. Entonces entendí la cosmovisión que Cameron presenta en su película, la cual es, evidentemente, mucho más que una nueva tecnología.

A pesar de pertenecer al rubro “Películas de Ciencia Ficción”, el tema que desarrolla es el de un conflicto violento generado por la codicia de una empresa terrestre interesada en un mineral de inmenso valor.  Por desgracia, este mineral se encuentra debajo del árbol sagrado de los Na´vi, población nativa de este  planeta. ¿Acaso suena familiar?

Yo había quedado fascinada con la creación de los personajes nativos azules  y cuando le pregunté a Cameron sobre ello, me explicó de la necesidad que  tuvo de utilizar para sus propósitos el filtro de la ficción. Originalmente, Cameron planeaba hacer un reportaje, pero frente a la negativa de los potenciales financistas de Hollywood, llegó a la conclusión que lo mejor era crear una ficción con tecnología de avanzada.

Lo sorprendente del film no sólo estuvo en los efectos especiales y el éxito de taquilla que logró con el uso de esta nueva tecnología, sino en la contundente vigencia que alcanzó con el tema de fondo de la película: la explotación irracional de los recursos naturales y el respeto a las comunidades originarias.

Avatar nos presenta un conflicto de valores entre una sociedad devoradora de recursos naturales y otra “desconocida” y ridiculizada por los humanos, donde más bien rigen valores de solidaridad e interdependencia con todos los elementos de la naturaleza y espiritualidad basada en sus raíces ancestrales, representada en ese caso por el árbol donde yace el espíritu sagrado de su clan.

El árbol será destruido en la película por los humanos utilizando la fuerza bruta de su tecnología militar, haciéndonos recordar que cualquier parecido con la ficción es… ¡pura realidad!.


En el caso nuestro, esta dura realidad está marcada por el “Baguazo” del 2009.  Aquí se refleja un proceso fallido de concertación entre el Estado y las poblaciones originarias a raíz de un intento poco transparente por parte del Estado de entregar concesiones petroleras y gasíferas en territorios comunitarios nativos.

Esta lucha constante ha obligado a los Pueblos Originarios a sucesivos procesos de adaptación para sobrevivir en una sociedad violenta, obsesionada con la extracción y acumulación de riquezas. Todos somos hijos de la Tierra Madre -La Pachamama- como la denominan los Pueblos Indígenas en el Ande, pero pocos parecemos preocuparnos por su sobrevivencia. ¿Cómo hacer para conciliar hoy puntos de vista divergentes en cuanto a nuestro porvenir como sociedad? ¿Cómo hacer para que no se repitan los “baguazos”, productos de la ignorancia y la codicia insaciable del perro del hortelano?

El reglamento de la Ley del Derecho a la  Consulta Previa a los Pueblos Indígenas u Originarios  publicado por el Estado el 3 de abril, es decepcionante en este sentido.  Es minimalista como instrumento de concertación y refleja poca apertura en la búsqueda de consensos entre el Estado y los Pueblos Indígenas. Hoy día más que nunca, el Estado debe privilegiar el diálogo basado en el respeto de la identidad cultural y cosmogonías diversas que tenemos la suerte de reunir en nuestro país. Solo así tendremos éxito en la construcción de una sociedad incluyente que logre incorporar sus varios puntos de vista y no solo en términos de su gastronomía, bailes y trajes.

Varias preguntas vienen a la mente en este proceso de construcción de una nueva ciudadanía que incorpore plenamente una consulta previa sobre mecanismos de extracción, inversión y redistribución de las riquezas naturales. Entre ellas está el tema de la conciliación de los intereses entre el Estado, el sector privado y las comunidades indígenas dentro de su territorialidad. En este caso, el nuevo reglamento publicado menciona que de no lograr acuerdos, el Estado, a través de su Vice Ministerio de Interculturalidad, tendrá la última palabra. ¿Será esto suficiente? ¿No se estará aquí aprovechando de un estado de debilidad institucional, cuando el INDEPA está a punto de desaparecer por falta de presupuesto e independencia frente al  Ejecutivo?

Otro tema que debemos abordar está relacionado con la presencia Indígena en el Perú y la elaboración de un censo de Pueblos Originarios. El Perú no cuenta con un censo reciente, ni con criterios consensuados de elaboración de indicadores para medir la pertenencia a un grupo étnico. Ciertamente no sabemos cómo el Estado piensa elaborar tal censo, ni tampoco como resolverá el tema del catastro territorial de cada pueblo. Esto nos llevará a las siguientes preguntas: ¿Quiénes serán los consultados en un caso de litigio?, ¿dónde empieza y termina el ser “campesino”, “indígena” o “nativo” en nuestro país?  Tantas preguntas que no hemos empezado ni siquiera a formular. Pero cualquiera de ellas necesitan de una urgente resolución frente a la posibilidad de conflictos inminentes que vivimos hoy.

Así como las escenas de Avatar nos obligan inevitablemente a cuestionar nuestros  principios de civilización, la realidad nos enseña que la comunidad de intereses de las poblaciones indígenas, la empresa privada y el Estado está hoy en pleno proceso de redefinición el cual pasa por comprender que partimos de un pecado original: el desencuentro entre dos cosmovisiones que parecen tener prioridades opuestas en temas de desarrollo.

sábado, 24 de marzo de 2012

Somos los colores del arco iris: ¡Viva la diferencia!


Hace poco, un ciudadano originario de la nación Q’ero en el Cusco, fue expulsado de un cine en Larcomar, porque un empleado de este establecimiento comercial no consideró adecuado que una persona con aquellas características, idioma y vestimenta, pudiera estar en una sala de cine moderno.

Este hecho reciente nos recuerda que somos todavía una sociedad excluyente, profunda y tristemente racista. La gran paradoja de nuestro querido país, es que muchas veces son las mayorías las que se discriminan a sí mismas, adoptando criterios e imágenes heredados de la época colonial.

En ese sentido, saludamos la iniciativa del congresista Leonardo Inga, de la bancada de Alianza Parlamentaria - Perú Posible, quien el 20 de Marzo y con ocasión del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación presentó en el Museo Afro-Peruano un proyecto de ley para la Promoción de la Igualdad y la No Discriminación.

Este proyecto enfatiza la necesidad de democratizar espacios vitales de nuestra sociedad, como servicios de salud que respeten las costumbres culturales de nuestras poblaciones originarias, elimina requisitos para solicitar empleo basados en el aspecto personal, como la fotografía en el CV, prohíbe exhibir públicamente comportamientos, expresiones y bromas discriminatorias, hace obligatorio contar en las entidades públicas con personal que hable los idiomas originarios en las regiones donde estas lenguas son predominantes y promueve en ellas una educación intercultural con material didáctico apropiado desde las escuelas.

Debemos reconocer que estos perjuicios son caricaturas creadas hace siglos por los colonizadores para afianzar su poder político y económico, luego de arrebatárselo a los pueblos del Tawantinsuyo. Parte de esta estrategia consistió en menospreciar e infantilizar a los pueblos conquistados, describiéndolos como “primitivos”, “salvajes” e “idólatras” clasificando a la población en categorías socio-económicas basadas en un una supuesta pertenencia “étnica”.

La amplia literatura, documentos, crónicas, pinturas y caricaturas producidos desde el Siglo XVI a la fecha son testigos del constante esfuerzo desplegado por el poder dominante, para invisibilizar y desprestigiar a las grandes mayorías, aplicándoles además un conjunto de leyes diferenciadas.

Hoy en día, esta discriminación se refleja en todas las esferas de nuestra sociedad. Hay una fuerte correlación entre pobreza, etnicidad y limitado acceso a la educación de calidad, salud, empleo e igualdad de oportunidades. Los más excluidos siguen siendo los que usan un idioma originario, particularmente las mujeres rurales. La discriminación y la exclusión son factores que impiden en pleno Siglo XXI, la vigencia plena de valores democráticos.

Ha llegado el momento de reivindicar nuestra auto-estima basada en la riqueza de nuestras culturas diversas. La sociedad peruana es multilingüe, pluricultural, con varias formas de espiritualidad dentro de cosmogonías complejas. Es un país de todos los colores y todas las sangres!

El crecimiento y el desarrollo futuro del Perú, están íntimamente ligados a que podamos ejercer con tolerancia y sin discriminación, el ejercicio pleno de una democracia moderna, donde todos son ciudadanos y ciudadanas de primera categoría. Tengamos el coraje de abrirnos hacia la inclusión de todos y aprovechar nuestras ventajas culturales: seamos plenamente y con orgullo, el país del arco iris.

¡¡¡Viva la diferencia!!!